miércoles, 9 de noviembre de 2011

Pobre Bambi

Un Bambi, dos Bambis, tres Bambis...
No estoy contando Bambis saltarines en un campo de flores para poder dormirme, sino para llenarme de una sensación agradable.

Y no es que esté triste, no estoy triste. Y la verdad que, todo bien con Bambi, pero ver un Bambi saltando no es algo que me divierta.
Lo que sí sería divertido sería que Bambi esté saltando con su cara de "Hola, soy el animal más hermoso del mundo" y que por hacerse el canchero se lleve puesto un árbol.
Sé cómo suena esto, pero realmente sería algo divertido, obvio siempre y cuando, a Bambi no le pase nada.

Pero decía, tampoco estoy aburrida. Porque, como dije antes, ver Bambis saltarines no es algo que me divierta y la verdad que podría quedarme dormida viendo eso, y esa no es mi intención.

No, lo que me pasa es que estoy enojada. Pero muy enojada!
Tengo tanta ira que me gustaría gritarla en la cara con un megáfono, que me gustaría agarrar una persona y usarla como punching ball, que me gustaría llegar corriendo a Rusia para ver si es tan cansador que ni fuerzas para estar enojada tendría.
Y me enoja, me enoja estar enojada, me enoja cargar con esa sensación horrible que me acompaña a donde vaya y me llena todo de mala onda. Y me enoja porque no sé cómo hacer para que desaparezca.

Mis ideas son muchas y variadas, y van desde la onda zen de empezar natación, o dibujo o incursionar en el budismo, hasta las, un poco más, agresivas como empezar boxeo, correr una maratón o hacer un curso de tiro de arma corta.

Pero mientras , sigo enojada. Y todo eso me enoja. Y creo, que lo que más enoja es que las personas que son la fuente de mi enojo, nunca se van a enterar que estoy enojada, y si lo hacen, no les va a importar.

Así que sigamos con lo que estábamos... Un Bambi, dos Bambis, tres Bambis...

=)