Animarse; a dejar lo conocido, a salir de la zona tranquila, a dejar el "estar bien" por la esperanza del "estar mejor", a sentirse pleno, a sentirse libre, a vivir no sólo para uno o, como decía una publicidad, animarse a más.
Animarse es tomar envión y hacer lo que uno quiere hacer, pero que tantas veces deja de hacer.
Es el miedo el que te frena, es miedo a sufrir. Todo en la vida se reduce al miedo; miedo a la muerte, miedo a pasarla mal, miedo a lo que piensen los demás.. somos esclavos de nuestros miedos, pero a su vez dueños de nuestras ideas.
Todo está en nuestra mente, la realidad es infinita tanto como nuestra imaginación, somos nuestros propios carceleros y, por lo tanto, somos también nosotros los que tenemos la llave que nos permite salir. La libertad te abre las puertas, pero también te da la responsabilidad de elegir el camino.
Es todo tan claro y tan fácil cuando uno lo ve.. pero esa iluminación dura un instante, instante en el cual debemos hacer que esa sensación penetre hasta lo profundo de nuestro ser para que se quede ahí la mayor cantidad de tiempo posible.
Ese instante es sagrado y sentís que la vida te sonríe, porque la vida siempre lo hace, pero uno a veces mira hacia otro lado.
Hay que mirar a la vida siempre a la cara.
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