Estoy acá,
sin decir hola y sin decir chau.
Tratando de no pensar.
Porque pienso en el pasado
y te quiero abrazar,
pero después recuerdo el futuro
donde no sé si seremos felices juntas.
Y en el presente,
me contengo.
Y así me quedo inmóvil.
Sin saber qué hacer.
Queriendo hacer todo
y no haciendo nada.
Te tengo tan cerca,
pero no sos mía
ni yo soy tuya.
Te extraño,
pero tengo miedo de lastimarte;
miedo de perderte.
Así que estoy acá;
inmóvil,
pensando
aunque intente no hacerlo.
la economía del pensamiento está en que, sin movernos, viajamos miles de kilómetros. la anti-economía está en que nos cansamos igual o más que si los estuviéramos corriendo.
ResponderEliminarMe gusta tu comentario! Amo y odio pensar.. las ironías de la vida..
ResponderEliminar